La Depresión: Lo Que No Siempre Se Ve, Pero Se Siente
Cada 13 de enero, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión invita a mirar de frente una de las condiciones de salud mental más extendidas y, al mismo tiempo, más incomprendidas. La depresión no siempre se nota a simple vista. No siempre incapacita de manera evidente ni se expresa con señales externas claras. En muchos casos, se vive en silencio.
La Organización Mundial de la Salud estima que más de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo. En Colombia, según datos del Ministerio de Salud y el DANE, los diagnósticos relacionados con trastornos depresivos han aumentado de forma sostenida en los últimos años, especialmente en jóvenes y adultos en edad productiva. Sin embargo, una gran parte de quienes la padecen no busca ayuda, muchas veces por miedo al estigma o por no reconocer lo que les ocurre.
La depresión no es simplemente estar triste. Es una alteración profunda del estado de ánimo que afecta la energía, la motivación, la concentración, el sueño y la percepción de uno mismo. Puede coexistir con responsabilidades cumplidas, con éxito profesional o con una vida social activa. Por eso, reducirla a “falta de actitud” o “debilidad” no solo es incorrecto, sino dañino.
Uno de los mayores retos alrededor de la depresión es su invisibilidad. Muchas personas aprenden a funcionar con ella, a responder, a cumplir, a seguir adelante mientras internamente todo pesa más. Este esfuerzo constante suele generar culpa, autoexigencia y aislamiento emocional, reforzando el ciclo del malestar.
Hablar de depresión es una forma de prevención. Escuchar sin minimizar, validar sin comparar y acompañar sin imponer soluciones puede ser tan importante como el tratamiento profesional. Reconocer que la depresión es una condición de salud mental —y no una falla personal— abre la puerta a procesos de cuidado más humanos y efectivos.
En este día, más que mensajes optimistas forzados, se necesita conciencia. Conciencia de que no todos los dolores se ven. De que pedir ayuda es un acto de responsabilidad, no de debilidad. Y de que cuidar la salud mental implica crear espacios seguros para hablar, comprender y acompañar.
La depresión se combate con información, con empatía y con acceso oportuno a apoyo profesional. Y también con algo esencial: recordando que nadie debería atravesarla en soledad.